¿Vale la pena estudiar un MBA?

Si reúnes alguna de las siguientes características:

  • Estas entre los 25 y los 3X años, edad promedio donde te empiezas a tomar tu carrera profesional cada vez más en serio.
  • Deseas un cambio en tu carrera (y cuanto antes mejor);
  • O estas en búsqueda activa de empleo.

Si esto te es familiar, seguramente habrás escuchado el siguiente consejo: Haz un MBA (Masters of Business Administration por sus siglas en inglés).

Y así, te dan este consejo como si te estuvieran dando el número de la lotería, como si al día siguiente de recoger el título tu teléfono fuera a colapsar por las múltiples llamadas de departamentos recursos humanos de sendas empresas en todo el mundo.

Y no, sabemos que no es así, entonces:  ¿Por qué se sigue pensando que un MBA es la llave que abrirá todas las puertas sin excepción? ¿Por qué la consabida frase de “la generación mejor preparada” sigue empeñada en que tener un MBA es el único camino a seguir?

Posiblemente sea porque hubo un tiempo, no hace muy lejos, que decidir cursar un MBA era, prácticamente, una inversión segura. No era necesario pensárselo mucho, sabías que en un corto plazo tu inversión se iba a recuperar y, según estadísticas, representaba alcanzar un aumento salarial significativo.

Así que, como todos sabemos, los tiempos han cambiado, la popularización de los posgrados, unida al estancamiento del mercado laboral en algunos sectores y a la explosión de la oferta de MBA más allá de las escuelas de negocios, está reduciendo las altas expectativas que antaño generaron.

¿Esto significa que no vale la pena cursar un MBA? Ni mucho menos, pero es una decisión a tomar con cabeza fría.

Si estas en el momento de decidir cursar o no uno de estos estudios, te invitamos a plantearte, por lo menos, los siguientes puntos:

  1. Aclara tus motivos.

No es lo mismo hacer un MBA para:

  • Aprender y actualizar tus conocimientos;
  • Conseguir un empleo;
  • Emprender

Si tu caso es el primero, perfecto, digamos que es una motivación “altruista”, esperas recibir un conocimiento que te abra a nuevos campos y te nutra de información, por lo tanto, con evaluar la plantilla de profesores, metodología y demás información que te ayude a asegurar que obtendrás esa cuota de innovación que buscas, seguramente será suficiente.

Si tu caso es el segundo, cambia radicalmente tu posición. No te quedes en las estadísticas que manejan en la universidad o escuela de negocios a la que piensas aplicar. Investiga su bolsa de trabajo, contacta con antiguos exalumnos, pide las estadísticas  de sus programas alumni, busca datos oficiales que te den una respuesta más realista y, sobre todo, objetiva. Estamos hablando de un esfuerzo adicional del cual no te arrepentirás teniendo en cuenta la inversión económica y de tiempo que estas realizando.

Si tu caso es el tercero y buscas emprender, asegúrate de que la escuela de negocios que elijas apoya este tipo de iniciativas, si cuenta con un club de emprendedores, si en las actividades extras incluyen ferias sobre emprendimiento, contactos con inversionistas, etc. Si el profesorado es más enfocado a la empresa o a la enseñanza, si es afín al sector en el cual quieres emprender, etc.

  1. Conoce tu mercado laboral:

En caso de que quieras hacer un MBA para conseguir un empleo, comprueba si el tener este título es realmente un elemento diferenciador. Por ejemplo, no es lo mismo aplicar a un trabajo en Colombia que buscar empleo en España. En el primer caso, el no contar con una especialización, MBA o cualquier estudio de posgrado, es una desventaja frente al resto de competidores y se traduce en un estancamiento laboral al corto plazo.

En España, aunque cada vez se exige más este tipo de estudios, el no tenerlo no es del todo una cruz. Puede ser compensable con experiencia profesional, ya sea como voluntario o empleado, idiomas,  trabajo en el extranjero, etc.

  1. Investiga en función del trabajo que quieres obtener.

Asegúrate de conocer los requisitos de las vacantes a las que aplicas, compara las diferentes ofertas a las que aplicarías y verifica si el tener un MBA es un requisito indispensable o valorable. Muchas veces te encuentras con la sorpresa de que un MBA puede ser un elemento positivo en tu valoración como candidato pero no definitivo, al contrario de otros cursos más específicos (e.j. curso en SAP, Oracle, TICs, etc.) ó incluso una certificación en idiomas (e.j advance, TOEFL, etc.)

  1. Investiga, compara y exige.

Teniendo en cuenta el esfuerzo económico y de tiempo que vas a hacer, el elegir un MBA es una decisión trascendental, no te conformes con ver los rankings de revistas del sector, sin duda son una fuente de información importante, pero no 100% fiable, ya que muchas de estas son elaboradas en base a criterios no del todo objetivos. Por eso compara, contacta antiguos exalumnos, fíjate en cuál es el valor agregado que pueden darte, busca información en foros, averigua si en tu perfil realmente marcaría una diferencia o simplemente sería un título más. No siempre por pagar más obtendrás unos mejores resultados.

  1. Visualízate

Y para cerrar: visualízate. El mercado laboral está en una etapa totalmente nueva para todos, lo que hace 5 años era la clave para conseguir trabajo, ahora puede estar un poco obsoleto. Tal como lo indican los últimos informes en tendencias del mercado laboral, estamos ante una era donde se valora cada más el reciclarnos, tener conocimientos en diferentes sectores, por tanto un perfil internacional y dinámico puede ser más diferenciador que un título.

Visualízate como candidato y evalúa en qué clase de puesto quieres estar, cual es la verdadera preparación que necesitas para ello y ponte manos a la obra. Si acabas de terminar una carrera, piensa si realmente cursar un MBA sin experiencia previa te aportaría un valor diferenciador respecto al resto de candidatos; trabajar como freelance o voluntario puede ser lo que tu perfil necesita.

 

En conclusión: no existe una receta única para conseguir el empleo de tus sueños. Ante todo evalúa tu situación y no te dejes llevar por falsos cantos de sirena, plantéate a dónde quieres ir y empieza a hacer todo lo que necesites hoy, para llegar a ese punto mañana.

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